Sordos por el rock

Un estudio demuestra que los músicos están sometidos a un nivel de decibelios que provoca daños irreparables y supera, en ocasiones, el umbral de dolor

Cuando uno piensa en profesiones arriesgadas pocas veces se le viene a la mente la imagen de un músico. Sin embargo, y según un estudio realizado por el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, los componentes de bandas de rock están sometidos a un nivel de decibelios muy superior al del resto de la población, y capaz de provocarles daños de por vida.

Bono en acción durante un concierto del Elevation TourMúsicos como Sting, Bono o Eric Clapton se cuentan entre las víctimas de un mal conocido como tinnitus y que se traduce en un zumbido permanente en los oídos que suele originar trastornos del sueño y hasta episodios de ansiedad.

En contraste, y según este estudio, mientras la legislación actual obliga a disponer de sistemas de protección a partir de los 95 decibelios, los músicos llegan a superar los 120 decibelios de intensidad durante los conciertos, la cifra en la que los expertos sitúan el umbral de dolor.

Daños irreparables

En una banda de rock, el peor parado es el batería, seguido del guitarra eléctrica y el bajista. Los daños se explican por la posición sobre el escenario, la frecuencia del sonido y la duración de los ensayos.

Durante varias semanas, el equipo dirigido por el doctor Ramírez Camacho reclutó a 62 músicos de rock y pop-rock con una edad media de 26 años y analizó los niveles de deterioro auditivo a los que estaban sometidos.

En comparación con el resto de profesiones, los músicos analizados presentaban una pérdida de audición media equivalente a unos 10 decibelios de sonido, un nivel que los médicos consideran “preocupante”.

Además, un 16% de los sujetos estudiados tenía un zumbido en el oído después de los ensayos y un 6,4 % lo sufría de modo permanente, mientras que en la muestra del resto de la población el zumbido era casi inexistente.

Deterioro en función del instrumento

Otra de las conclusiones de la investigación es que los daños sufridos por los músicos son acumulativos, es decir, que aquellos que llevaban más de diez años tocando sufrían mayores daños que los demás.

Entre los distintos miebros del grupo también se hallaron diferencias. En términos relativos, según Verdaguer, el umbral de audición de los baterías y guitarristas está unos 6 decibelios por debajo del de aquellos que tocan el bajo en una banda de rock.

Los estudios sobre este tipo de diferencias se habían centrado, hasta ahora, en intérpretes de música clásica y habían determinado, por ejemplo, que los violinistas tienen peor audición que sus compañeros por su situación en la orquesta.

Este deterioro de la audición podría paliarse mediante el uso de las protecciones adecuadas, una práctica que, según el estudio, solo llevan a cabo el 18% de los músicos.

Fuente: ADN