Enorgullécete de tu fracaso, que sugiere lo limpio de la empresa: luz que medra en la noche, más espesa hace la sombra, y más durable acaso.
No quiso Dios que dieras ese paso, y ya del solo intento bien le pesa; que tropezaras y cayeras, ésa es justicia de Dios: no le hagas caso.
¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas?: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.
Yo soy el acto de quebrar la esencia: yo soy el que no soy. Yo no conozco más modo de virtud que la impotencia.
Enorgullécete de tu fracaso, que sugiere lo limpio de la empresa Agustín García Calvo
y II
Pero no cejes; porque no se sabe
cuándo pierde el amor, dónde la tierra
volteando camina, ni qué encierra
mensaje del que nadie tiene clave.
Pues el Libro Mayor (y eso es lo grave) del Debe y el Haber nunca se cierra, y acaso acierte el que con tino yerra; ni es nada el mundo hasta que el mundo acabe.
Si te dicen que Dios es infinito, di que entonces no es; y si finito, que lo demuestre pués y que concluya.
Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza no se pueda bailar. Tu muerte es tuya. Tu no saber es toda tu esperanza.
firma de Agustín García Calvo Trisku, Copyrighted free use, via Wikimedia Commons
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El maestro Agustín García Calvo recita un fragmento de los Sonetos Teológicos al subir al escenario de la Sala Triángulo de Madrid el 21 de diciembre de 2012, once días antes de su fallecimiento
«Enorgullécete de tu fracaso» es uno de los sonetos más conocidos y citados de Agustín García Calvo, poeta, filósofo y filólogo español. Escrito en 1977, pertenece a su poemario Sonetos teológicos y propone una visión radicalmente distinta del fracaso: no como derrota, sino como señal de que se intentó algo verdadero, algo que merecía la pena.
En un mundo que premia el éxito a cualquier precio, este soneto se convierte en un recordatorio de que el fracaso auténtico —el que nace del esfuerzo honesto, del enfrentamiento con lo imposible— es digno de orgullo. García Calvo no escribe un consuelo fácil: escribe una filosofía de vida.
Análisis del poema: verso a verso
El soneto sigue la estructura clásica de catorce versos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Desde el primer verso, García Calvo invierte la lógica habitual: el fracaso no se lamenta, se celebra. Esta inversión no es capricho poético, sino posición filosófica. El poeta vincula el fracaso con la pureza de la intención: si fracasaste, es porque tu empresa era lo suficientemente grande como para resistirse al éxito fácil.
La imagen de la «luz que medra en la noche» es central: la oscuridad no anula la luz, sino que la hace más visible. Del mismo modo, el fracaso no niega el esfuerzo, sino que lo ilumina. El poema termina con una idea que recuerda a los estoicos: lo que importa no es el resultado, sino la verdad de lo que se intentó.
Agustín García Calvo: vida, pensamiento y obra
Agustín García Calvo (Zamora, 1926 – Madrid, 2012) fue una de las figuras más singulares e inclasificables de la cultura española del siglo XX. Filólogo clásico de formación, catedrático de latín, poeta, dramaturgo y pensador crítico, desarrolló una obra filosófica y literaria alejada de las corrientes dominantes y profundamente comprometida con la libertad del pensamiento.
Fue expulsado de su cátedra en la Universidad de Salamanca por su oposición al franquismo y pasó varios años exiliado en París, donde colaboró con el movimiento del Mayo del 68. A su regreso a España, se convirtió en una referencia para quienes buscaban un pensamiento crítico radical, alejado tanto del capitalismo como de las ideologías de izquierda convencionales.
Su obra poética incluye traducciones magistrales de los presocráticos, de Virgilio y de otros clásicos, además de una producción propia que mezcla la métrica clásica con una voz absolutamente personal. Sonetos teológicos (1977) es quizás el libro que mejor condensa su visión del mundo: una teología atea, una paradoja que solo García Calvo podía sostener con coherencia.
El fracaso como valor: una lectura filosófica
La filosofía implícita en «Enorgullécete de tu fracaso» conecta con una larga tradición de pensamiento que revaloriza lo que la sociedad rechaza. Los estoicos ya enseñaban que el bien reside en la virtud del esfuerzo, no en sus resultados. Epicteto, Marco Aurelio y Séneca habrían reconocido en este soneto un argumento a su favor.
Pero García Calvo va más allá: no solo dice que el fracaso no importa, sino que el fracaso es una prueba de que algo valioso se intentó. Si siempre tienes éxito, quizás es porque nunca te arriesgas de verdad. El fracaso como signo de autenticidad: esta es la tesis central del poema, y es extraordinariamente moderna.
En la cultura contemporánea, esta idea ha reaparecido con fuerza: desde el movimiento fail fast, learn faster del mundo tecnológico hasta las corrientes de psicología positiva que reivindican la resiliencia. Pero García Calvo lo dijo con catorce versos en 1977, con una precisión y una belleza que ningún libro de autoayuda ha logrado igualar.
Por qué este poema sigue siendo tan vigente
Décadas después de su escritura, «Enorgullécete de tu fracaso» se comparte y se cita constantemente en redes sociales, artículos y conversaciones. No es casualidad: vivimos en una época de presión por el rendimiento, por el éxito visible, por la imagen de prosperidad que proyectamos. En ese contexto, las palabras de García Calvo funcionan como un antídoto.
El poema nos recuerda que el valor de una persona no se mide por sus logros, sino por la honestidad y el coraje con que vive. Fracasar en algo que valía la pena es infinitamente más honroso que triunfar en algo que no significaba nada. Esta es una verdad que, dicha así, resulta liberadora.
¿Quién escribió «Enorgullécete de tu fracaso»?
El poema «Enorgullécete de tu fracaso» fue escrito por Agustín García Calvo, poeta, filósofo y filólogo español (Zamora, 1926 – Madrid, 2012). Fue publicado en su poemario Sonetos teológicos en 1977.
¿Cuál es el mensaje principal del poema?
El mensaje principal es que el fracaso, cuando nace de un intento genuino y honesto, es motivo de orgullo y no de vergüenza. García Calvo propone que fracasar en algo verdadero vale más que triunfar en algo vacío o mediocre.
¿A qué poemario pertenece este soneto?
Pertenece a Sonetos teológicos, publicado en 1977. Es un poemario singular en el que García Calvo combina la forma clásica del soneto con reflexiones filosóficas y teológicas desde una perspectiva atea y crítica.
¿Por qué el poema se llama «teológico»?
García Calvo definía su pensamiento como una «teología atea»: reflexionaba sobre las grandes preguntas (Dios, la muerte, el bien, el mal, el tiempo) desde una postura que rechazaba tanto el dogma religioso como el materialismo simplista. Los Sonetos teológicos son poemas filosóficos que abordan estas tensiones.
¿Dónde puedo leer más obra de Agustín García Calvo?
Además de Sonetos teológicos, García Calvo dejó una extensa obra que incluye traducciones de clásicos griegos y latinos, ensayos filosóficos como Del lenguaje y obras de teatro. Muchos de sus textos y grabaciones están disponibles en el archivo digital de la Fundación Agustín García Calvo.
La poesía ha sido una forma de expresión humana que ha capturado emociones y pensamientos profundos a lo largo de los siglos. Uno de los poemas más conmovedores y ampliamente reconocidos es «Llevo tu corazón conmigo» de Edward Estlin Cummings, más conocido como E.E. Cummings. Este poema, con su lenguaje simple pero profundo, ha tocado los corazones de muchos, y su inclusión en la película «En sus zapatos» (2005) le ha dado una nueva dimensión de significado y popularidad.
Contexto de la Película «En sus Zapatos»
«En sus zapatos» es una película estadounidense de 2005 basada en la novela homónima de Jennifer Weiner. Dirigida por Curtis Hanson y protagonizada por Cameron Diaz, Toni Collette y Shirley MacLaine, la película explora la compleja relación entre dos hermanas, Maggie y Rose, y su abuela Ella. La trama se centra en las diferencias y similitudes entre las hermanas, y cómo encuentran un terreno común y un entendimiento mutuo a lo largo de la historia. La recitación del poema «Llevo tu corazón conmigo» durante la boda de Rose es uno de los momentos más emotivos de la película, encapsulando la profunda conexión y el amor entre los personajes.
Análisis del Poema en la Película
El poema «Llevo tu corazón conmigo» es recitado por el personaje de Maggie (Cameron Diaz) durante la boda de su hermana Rose (Toni Collette). Este momento es crucial en la narrativa de la película, ya que simboliza la reconciliación y el amor incondicional entre las hermanas. El poema, con sus líneas sencillas pero potentes, resuena profundamente con los personajes y el público. La elección de este poema en particular añade una capa de autenticidad y emotividad a la escena, reforzando los temas de amor y conexión que son centrales en la película.
La Vida y Obra de E.E. Cummings
E.E. Cummings (14 de octubre de 1894 – 3 de septiembre de 1962) fue un poeta, pintor, ensayista, novelista y dramaturgo estadounidense. Conocido por su estilo distintivo y su uso innovador de la sintaxis y la tipografía, Cummings es considerado uno de los poetas más importantes del siglo XX. A lo largo de su carrera, escribió aproximadamente 2,900 poemas, dos novelas autobiográficas, cuatro obras de teatro y varios ensayos. Sus poemas a menudo exploran temas de amor, naturaleza y la relación del individuo con el mundo.
El Poema «Llevo tu corazón conmigo»
A continuación, se presenta el poema «Llevo tu corazón conmigo» en su versión original en inglés y traducido al castellano:
Versión en Castellano:
Llevo tu corazón conmigo lo llevo en mi corazón
Nunca estoy sin él allá donde voy, vas tú, querida y todo aquello hecho solo por mí lo haces tú, mi amada
No temo al destino porque tú eres mi destino, mi Amor no quiero ningún mundo pues hermosa, tú eres mi mundo, mi fiel
He aquí el mayor secreto que nadie conoce he aquí la raíz de la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida que crece más de lo que el alma puede esperar o la mente ocultar es la maravilla que mantiene las estrellas separadas
Llevo tu corazón lo llevo en mi corazón
Edward Estlin Cummings
Versión en Inglés:
I carry your heart with me I carry it in my heart
I carry your heart with me I carry it in my heart I am never without it anywhere I go you go, my dear and whatever is done by only me is your doing, my darling
I fear no fate for you are my fate, my sweet I want no world for beautiful you are my world my true and it’s you are whatever a moon has always meant and whatever a sun will always sing is you
here is the deepest secret nobody knows here is the root of the root and the bud of the bud and the sky of the sky of a tree called life which grows higher than soul can hope or mind can hide and this is the wonder that’s keeping the stars apart
I carry your heart I carry it in my heart
Edward Estlin Cummings
El Impacto del Poema en la Trama de la Película
En «En sus zapatos», el poema «Llevo tu corazón conmigo» actúa como un puente emocional entre los personajes. La recitación de Maggie no solo muestra su crecimiento personal y su capacidad de expresar sentimientos profundos, sino que también subraya el amor incondicional que siente por su hermana Rose. Esta escena ayuda a resolver los conflictos entre las hermanas y refuerza el mensaje de que, a pesar de las diferencias y las dificultades, el amor familiar puede superar cualquier obstáculo.
La Recitación del Poema en la Boda
La escena de la boda en «En sus zapatos» es uno de los momentos más memorables de la película. Maggie, quien ha luchado con sus propias inseguridades y problemas a lo largo de la película, se presenta en la boda de su hermana para recitar el poema de E.E. Cummings. Su recitación es un acto de amor y reconciliación, y sus palabras tocan profundamente a todos los presentes. La simplicidad y belleza del poema, combinado con la emotiva interpretación de Cameron Diaz, crea una escena poderosa y conmovedora que resuena con el público.
Llevo tu corazón conmigo
Significado y Relevancia del Poema
«Llevo tu corazón conmigo» es un poema que ha tocado a muchas personas debido a su sinceridad y emotividad. Las palabras de E.E. Cummings capturan la esencia del amor verdadero y la conexión profunda entre dos personas. En el contexto de la película, el poema simboliza el vínculo indestructible entre las hermanas, un vínculo que trasciende las dificultades y las diferencias. El poema también habla de la importancia de llevar a nuestros seres queridos en nuestros corazones, una idea que resuena fuertemente en la narrativa de «En sus zapatos».
Conclusión: La Emotividad del Poema en el Cine
La inclusión del poema «Llevo tu corazón conmigo» en «En sus zapatos» no solo enriquece la trama de la película, sino que también destaca la capacidad del cine para utilizar la poesía como una herramienta poderosa para expresar emociones profundas. La escena de la boda, con la recitación de este hermoso poema, es un ejemplo perfecto de cómo la poesía puede tocar nuestras almas y conectar con nosotros a un nivel emocional. E.E. Cummings, con su estilo único y su profundo entendimiento del amor y la humanidad, nos ofrece una obra que seguirá resonando en los corazones de muchos, tanto en la literatura como en el cine.
El arte de perder se domina fácilmente; tantas cosas parecen decididas a extraviarse que su pérdida no es ningún desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la angustia de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano. El arte de perder se domina fácilmente.
Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido: lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar. Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.
Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue la última o la penúltima de mis tres casas amadas. El arte de perder se domina fácilmente.
Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más: algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente. Los extraño, pero no fue un desastre.
Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto que amo) no habré mentido. Es indudable que el arte de perder se domina fácilmente, así parezca (¡escríbelo!) un desastre.
«One Art» es un poema de la poeta estadounidense Elizabeth Bishop, publicado originalmente en The New Yorker en 1976. Ese mismo año, Elizabeth Bishop incluyó el poema en su libro Geografía III, que incluye otras obras como «En la sala de espera» y «El alce». Se considera una de las mejores villanelas de la lengua inglesa, y se compara con las obras de W.H. Auden, Dylan Thomas, Theodor Roethke y Sylvia Plath, entre otros.
El poema comparte el título de una colección de cartas de Bishop de 1928 a 1979, publicada como su autobiografía en 1994. Estas cartas fueron intercambiadas con muchas personas influyentes en su vida, como su mentora en Vassar, Marianne Moore, y su viejo colaborador Robert Lowell. Algunos consideran que «One Art» es autobiográfico. El poema fue escrito en un periodo de separación de su pareja, Alice Methfessel, y fue uno de sus últimos trabajos; murió tres años después de su publicación, en 1979.
«One Art» relata todas las pérdidas significativas a las que se enfrentó Elizabeth Bishop en su vida, que se remontan a la muerte de su padre cuando ella tenía ocho meses y la posterior pérdida de su afligida madre, que fue recluida permanentemente en un manicomio cuando Bishop tenía cinco años. Su traslado de Worcester (Massachusetts) a Nueva Escocia fue el primero de muchos, ya que su salud y su educación fueron objeto de debate entre los miembros de su familia.
Utilizó el dinero de la herencia de su padre para viajar a Cayo Hueso, Florida. En 1951, viajó a Brasil con una beca de viaje del Bryn Mawr College, donde conoció a Lota de Macedo Soares y permaneció allí con ella durante casi diecisiete años, hasta que Soares se suicidó en 1967.
En 1970, aceptó la invitación de Robert Lowell para ocupar su puesto de profesora durante unos semestres en la Universidad de Harvard, antes de su próxima jubilación. Bishop vivió en el campus en la Casa Kirkland, donde conoció a la secretaria de la casa, Alice Methfessel, de veintisiete años en ese momento. Methfessel la ayudó a adaptarse a su nueva vida, y las dos se acercaron rápidamente, desarrollando una relación íntima.
La vida de Bishop, y en concreto sus relaciones con estas mujeres, se mantuvo en secreto. En un momento dado, Bishop ordenó a Methfessel que destruyera cualquier prueba de su relación, diciendo: «Soy anticuada y creo en la discreción y la privacidad». Se refería a Methfessel como su secretaria o amiga, y a menudo se confundía a Methfessel con la cuidadora de Elizabeth Bishop.
A sus sesenta años, el asma de Elizabeth Bishop había empeorado y se combinaba con la disentería, que debilitaba su sistema inmunológico; los problemas dentales, que requerían muchos procedimientos, y el reumatismo le hacían más doloroso y difícil caminar o escribir a máquina.
Quería seguir el ritmo de su compañera, que era más de treinta años más joven, y empezó a abusar del Nembutal para dormir y del Dexamyl para suprimir el apetito y estabilizar su estado de ánimo. Methfessel no sólo supervisaba su medicación, sino que ayudaba a mantener a Bishop organizada y activa en sus actividades diarias y en su carrera.
Bishop (abajo en el centro) en 1934 con compañeras del anuario de Vassar, el Vassarion, del que fue redactora jefa
Bishop y Methfessel viajaron juntos por todo el mundo y su relación prosperó durante cinco años, hasta que el comportamiento y el alcoholismo de Bishop abrieron una brecha entre ellas. En la primavera de 1975, Methfessel conoció a otra persona y se comprometió a casarse. Sin embargo, ambos no dejaron de cartearse. Methfessel fue incluido en el testamento de Bishop para heredar casi todo su patrimonio y propiedades y recibió instrucciones de llevar a cabo un suicidio asistido si la salud de Bishop se deterioraba hasta cierto punto.
En octubre de 1975, Elizabeth Bishop comenzó a escribir «One Art». Su primer borrador, «Cómo perder cosas», «El don de perder cosas» y «El arte de perder cosas», era un confesionario con mucha prosa que describía lo que había perdido y cómo podía ser una lección. El proyecto final «El arte de perder cosas» es una crónica mucho más distanciada y estructurada de las pérdidas en su vida que le han enseñado una lección, y una pérdida muy presente a la que se enfrenta y de la que aprende.
Al año siguiente, la villanela se publicó en el número del 26 de abril de 1976 de The New Yorker, al igual que su libro Geografía III, que llevaba años gestándose y que satisfacía la elegía que siempre pretendió escribir.
En los años siguientes, Elizabeth Bishop volvería a encontrar a Methfessel y pasaría los años que le quedaban en su compañía hasta que en 1979 sufrió un aneurisma cerebral que le causó la muerte.
La escritura
Bishop escribió diecisiete borradores del poema, con títulos como «Cómo perder cosas», «El don de perder cosas» y «El arte de perder cosas». Para el decimoquinto borrador, Bishop había elegido «El arte de perder cosas» como título. El poema fue escrito en el transcurso de dos semanas, un tiempo inusualmente corto para Bishop. Parte de la obra es una adaptación de un poema más largo, Elegy, que Bishop nunca completó ni publicó.
Borradores
El poema cambió en aspectos concretos desde el primer borrador hasta el definitivo. La trayectoria de Bishop fue diferente a la de muchos de sus colegas, como Robert Lowell, porque odiaba la poesía confesional. «Además, rara vez tienen algo interesante que ‘confesar’ de todos modos. La mayoría de las veces escriben sobre un montón de cosas que, en mi opinión, es mejor no decir».
Manteniendo su palabra, Bishop revisó mucho la entrada del diario de un primer borrador para eliminar su voz y cualquier cosa específica que la delatara. Por ejemplo, «persona excepcionalmente / bella o deslumbrantemente inteligente / (excepto por los ojos azules)», cambia por «(la voz jocosa, un gesto que me encanta)», dando a Bishop la distancia que pretendía. Cuando se publicó en The New Yorker, su editor, Howard Moss, respondió que «One Art» era «…perturbador y triste» y que Bishop había establecido «…la cantidad justa de distancia».
Los estudiosos han observado muchos rasgos sobre las intenciones del poema al analizar los rasgos cambiantes en cada borrador consecutivo, y a menudo utilizan este análisis en su interpretación del poema final a partir de sus borradores.
En una conversación con el director de cine Walter Murch, Michael Ondaatje comparó el proceso de escritura creativa de «One Art»: «En literatura, incluso en algo tan íntimo como un poema, esos primeros borradores pueden ser tan caprichosos y azarosos como las primeras etapas de una película. Fíjese en el abismo que existe entre el desordenado, aparentemente casi inútil, primer borrador de «One Art» de Elizabeth Bishop y la versión final, notablemente ajustada y sugerente, de su villanía de diecinueve líneas».
Al igual que en el montaje de una película, Bishop trazó una secuencia de sus pensamientos y emociones y luego volvió a organizarla en una villanela como si se tratara de armar un rompecabezas. En cada uno de los siguientes borradores, se acercaba más a esa forma, con la estructura, las rimas y los estribillos como piezas de borde. Después de trabajar con varios borradores de este poema, Bishop dijo que esta villanela perfecta finalmente se le ocurrió. «No podía creerlo: era como escribir una carta»[9]. Bishop se aseguró de incluir «One Art» en su libro, Geography III, en el que llevaba trabajando algunos años.
Contenido
La vida de Bishop estuvo marcada por la pérdida y la inestabilidad, lo que se refleja en muchos de los poemas de Geografía III. «One Art» está narrado por un hablante que detalla la pérdida de pequeños objetos, que gradualmente se vuelven más significativos, pasando del extravío de «las llaves de la puerta» a la pérdida de «dos ciudades» en las que el hablante presumiblemente vivía, por ejemplo.
Elizabeth Bishop, 1964
La primera estrofa proporciona la tesis del poema: todos vamos a perder cosas y nos vamos a hacer mucho más fuertes al hacerlo. Hay que encontrarle el lado bueno a eso, no es un desastre. La palabra «intento» da agencia a los poderes y a las «tantas cosas» que se van a perder.
La segunda estrofa lo resume con el tema «la práctica hace al maestro», dando ejemplos de pérdidas cotidianas, de toda la vida, amplias y superficiales. Estos ejemplos comunican que no sólo todo el mundo pierde cosas, sino que todo el mundo pierde cosas todo el tiempo.
La tercera estrofa comienza la crónica de las pérdidas de Elizabeth en la vida, que se va extendiendo «más lejos» y «más rápido» hacia la estrofa final. «Lugares, y nombres, y a dónde querías viajar» representan el tema del arrepentimiento en este poema.
La cuarta estrofa es un momento único para Bishop, en el que utiliza «mi» y habla de experiencias específicas y personales que le han enseñado una lección. La madre de la que habla aquí se alejó de Bishop a los cinco años, cuando fue internada permanentemente, este «reloj» puede representar simplemente un recuerdo que guardaba y que no significaba nada para ella, ya que no sentía una fuerte conexión con su madre.
Debía escribir una respuesta crítica a las cartas de Sylvia Plath a su madre en 1975, pero al no poder relacionarse con la relación madre-hija que expresa Plath, Bishop no fue más allá con su crítica a éstas, que le parecieron superficiales. Las casas que ha perdido son las de su infancia, de tanto mudarse, y su relación con Methfessel; las dos estaban conectadas por sus viajes y el tiempo que pasaron juntas en paraísos. La especificación de su «penúltima» casa para indicar que su vida aún no ha terminado, es significativa debido a su salud mental y a sus tendencias suicidas en este momento de su vida.
La quinta estrofa, y último terceto, vuelve a relacionarse con los fuertes temas de los viajes de su libro, Geografía III. A diferencia de las casas de la estrofa anterior, estas ciudades, reinos, ríos y continentes son un espectáculo más grande, «más vasto», de su pérdida. Los estudiosos han descubierto los lugares exactos de los que habla aquí.
Están en todo el mundo y en períodos de su vida de viajes, pero destacan el período en que vivió en Brasil con su amor de muchos años Lota de Macedo Soares, heredera de una gran finca, un «reino» en Brasil. «Ella había perdido las tres casas de ‘Un Arte’ en Cayo Hueso, Petrópolis y Ouro Prêto, le dijo a David McCullough».
La última cuarteta es la última mención al tema de la pérdida actual de Bishop, y revela que el propósito de escribir el poema es la curación y el crecimiento personal. Como se mencionó en la sección de escritura de este artículo, Bishop mantuvo un equilibrio entre el distanciamiento de un poema escrito sobre su vida, y la «voz de broma» mencionada aquí es el único rasgo físico de referencia a la pareja perdida de Bishop.
Los paréntesis y la ligera descripción dan una idea de lo que Bishop está pensando mientras escribe el poema. Este es un elemento crucial de la estrofa porque en la siguiente pausa parentética que vuelve a expresar que «el arte de perder no es demasiado difícil de dominar» (momento en el que el estribillo se desvía de «el arte de perder no es difícil de dominar»), Bishop interrumpe la línea para recordarse a sí misma que «(¡Escríbelo!)» y recordar el mensaje que está predicando.
Forma
El poema es una villanelle, una forma poética originalmente francesa conocida por tratar generalmente temas pastorales. Bishop es una conocida formalista en sus poemas, siguiendo de cerca las reglas de una estructura; aunque la estrofa final rompe irónicamente el formato, y nuestras expectativas, utilizando paréntesis, cursiva, un em-dash, y una desviación en la redacción del estribillo.
Brad Leithauser escribió sobre el poema que, además de «Do not go gentle into that good night» de Dylan Thomas, que «…podría haber adoptado la elaborada disposición estratificada incluso si los italianos no la hubieran inventado hace trescientos años».
El esquema de rima ABA «El arte» alterna entre el sonido final «-er» y «-ent», con la última estrofa repitiendo el sonido A, como ocurre con la villanela. El estribillo, «El arte de perder no es difícil de dominar», varía en el decimoctavo verso, «el arte de perder no es demasiado difícil de dominar». La villanela no tiene una métrica fija, pero Bishop mantiene un patrón de alternancia de versos de once y diez sílabas, con predominio del pentámero yámbico.
En una entrevista concedida a Elizabeth Spires en 1978, Bishop afirmó que sus pensamientos al escribir «One Art» siempre fueron las villanelas. «Toda mi vida quise escribir una villanela, pero nunca pude. Las empezaba pero, por alguna razón, nunca podía terminarlas».
Se puede ver esta intención al examinar los borradores originales, en los que se puede vislumbrar el esqueleto de una villanela; eligió primero sus rimas y estribillos y rellenó el resto Brett Millier ha valorado que «Bishop concibió el poema como una villanela desde el principio, y el juego de «dos» dentro de él -dos ríos, dos ciudades, el amante perdido significa dejar de ser «dos»- sugiere que una villanela de dos rimas es una forma apropiada para el contenido.»
Temas
Bishop inculca un tema principal en este poema, la pérdida, que tiene consecuencias que forman temas ramificados de aprendizaje, arrepentimiento y viaje.
Pérdida
De forma casi explícita, Bishop escribe para explorar el tema de la pérdida al reflexionar sobre sus pérdidas. Utilizando la forma de villanela, Bishop enfatiza la inevitabilidad de la pérdida cuando establece una estructura rígida, y luego la rompe repetidamente, añadiendo hiperritmos o eludiendo sílabas, utilizando medias rimas y un estribillo final alterado, por nombrar algunos.
La pérdida se siente en este poema a través de los vagos, pero no tan vagos, ejemplos de Bishop sobre las cosas que todo el mundo pierde o puede amar; la pérdida se convierte en un momento del comentario más grande sobre la existencia humana que persigue el arte.
Este concepto remite al título, la pérdida es un arte y el arte de perder se aprende a través de la pérdida, arraigada en la vida cotidiana y presente en los momentos más importantes de nuestra vida. Esta es exactamente la progresión que sigue el poema, y actúa como una teoría filosófica de la vida y la pérdida, sacando ejemplos de su vida.
Aprendizaje
Lo que satisface y consuela a Bishop en este proceso de escribir, además de perder, es que está aprendiendo y mejorando una habilidad, la de perder. Como dice el refrán, «la práctica hace la perfección». Este tema es casi una antítesis del tema del arrepentimiento, y es lo que más se lleva de esta lección sobre las lecciones de la pérdida.
La objetividad de la frase «El arte de perder no es difícil de dominar» se presta a la lección que Bishop intenta transmitir; si un profesor utilizara un lenguaje que indicara parcialidad, toda su lección se vería comprometida. Los entresijos de la enseñanza y el aprendizaje se sienten tan profundamente como la pérdida, y el poema de Bishop enmarca cada uno de ellos como un arte, el arte de perder y de aprender a perder.
Arrepentimiento
El arrepentimiento, más que el remordimiento, es la actitud general y el tono de este poema cuando Bishop cuenta, o recuerda, sus pérdidas. El arrepentimiento es naturalmente un antagonista del aprendizaje y el crecimiento a partir de las experiencias de fracaso, y se comporta de forma similar a las experiencias que Bishop menciona aquí. La línea «Los echo de menos, pero no fue un desastre», habla con fuerza de este tema.
Viajes
Viajar era un tema de importancia para Bishop, e inspiró gran parte de sus escritos antes de «One Art». Por lo tanto, en «One Art» promueve los viajes, aunque sean una fuente de pérdidas. Utiliza el tema de los viajes para promover el sentido del carpe diem, de aprovechar el día, lo que se relaciona con la idea repetida de que todo está destinado a perderse, y que no hay que rehuir nada por miedo a perderlo; perderlo no es un desastre.
Recepción
El poema tuvo una buena acogida en el momento de su publicación por parte de compañeros y poetas. En los años siguientes, Bishop recibiría el Premio Internacional Books Abroad / Neustadt en 1976, el Premio del Círculo Nacional de Críticos de Libros en 1977, fue elegida en la Academia Americana de las Artes y las Letras en 1976 por sus obras anteriores y, en concreto, por su libro Geografía III.
Brett Miller escribió que «One Art» «puede ser el mejor ejemplo moderno de una villanelle…» junto con «The Waking» de Theodore Roethke.